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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Economía de Al-Ándalus (ss.VIII-X) Vol.I

A partir del siglo VIII se produce una introducción del sistema económico musulmán en la península, y tendrá diferentes fases implantación debido a las diferencias sociales y culturales entre la sociedad hispano-visigoda existente y la musulmana.

La sociedad hispano-visigoda era fundamentalmente rural, mientras que la andalusí era urbana y artesana.



De este modo aparecerán tres etapas en la evolución de la economía andalusí en la península:

     Autarquía (711-730):



Con la súbita y rápida conquista musulmana y la instauración del Emirato de Córdoba (Dependiente del Califato de Damasco) se da inicialmente un período en el que se mantendrán los sistemas de producción latifundista visigodos y a quienes se les solicitará tributos que irán destinados a Córdoba. No obstante, este período destacará por ser autárquico y conservar una economía de subsistencia, ya que no se puede transformar tan rápido las tierras conquistadas, es una etapa en la que hay bastante trueque y poca moneda, ya que las «cecas necesitan un fuerte control.






A pesar de ello la producción fundamental será la de cereales en secano que proporcionará una cosecha al año. Se mantiene el cultivo del olivo y la vid.
La explotación ganadera (sobre todo lanar) es trashumante buscando pastos en migraciones Norte-Sur en invierno. Esta ganadería proveía de lana, lácteos y cuero.


         Economía Comercial (siglo IX):





Durante este período, tras la huida de Abd al-Rahman I como consecuencia de la revuelta abasí que derroca a los Omeyas en Damasco y su proclamación en la península a su llegada como Emir, decide independizarse de Damasco (Emirato Independiente de Córdoba).










En esta etapa la economía se regirá por la oferta y la demanda, un aumento de la urbanización, aumento del uso de monedas, una mejora en los transportes, y sobre todo una serie de mejoras agrícolas que permitirán la aparición de excedentes.
Los mercados ahora estarán dirigidos a abastecer a los centros urbanos en expansión.
Se requerirá más oro y plata para la fabricación de monedas, esclavos para el trabajo en el campo, y «madrasas» para estudiantes.

Asimismo, la última fase de esta etapa será el comercio exterior con el excedente generado, y conectar así Al-Andalus con el exterior. Se establecen rutas para obtener oro y esclavos de Sudán, y alumbre de Oriente Medio; y aumentan las producciones de cuero de la Bética, las espadas de Toledo, las uvas pasas, cereales y aceite.

Se crea además una marina de guerra y de comercio, andalusí; y que a partir de este período le llevará a dominar el mediterráneo, creando numerosas colonias comerciales.

     Mercado Urbano (siglo X):



Durante esta etapa y tras frenar las ambiciones de los núcleos cristianos del norte peninsular y las revueltas internas, Abd al-Rahman III decide proclamarse califa (jefe político y religioso de los musulmanes) e instaura el Califato Omeya de Córdoba, coincidiendo con el Califato de Bagdad (abasí) y el Califato de Cairuán (fatimí).










La máxima preocupación de esta etapa será la de abastecer los mercados de los Grandes centros urbanos como podían ser Córdoba o Granada, conseguir contratos comerciales para vender productos en estas ciudades sería el deseo de muchos y grandes comerciantes.

Durante el siglo X se introducirán las mejoras en los sistemas de regadío a través de los sirios (especialistas en ellas) que trae la aristocracia árabe (y caracterizarán por el prefijo de sus nombres Beni-). Estas mejoras permitirán que se pueda cultivar arroz (muy productiva frente a la general producción deficitaria de cereal) y que en general se lleguen a obtener tres cosechas en vez de una.

La intensificación de los cultivos cuya explotación está coordinada por el Estado, además de la introducción de nuevos terrenos para su uso, y las dos cosechas de excedente, beneficiarán sobre todo a los comerciantes.

Se incrementará la acuñación de moneda, lo que implicará una necesidad aun mayor de oro y plata, y para ello será a su vez necesario una conquista militar de ciertos territorios africanos para conseguir estos materiales, además de esclavos.


En consecuencia se registra durante esta etapa un aumento de la recaudación tributaria por parte del Estado para el Califato de Córdoba.

Córdoba queda unida mediante rutas comerciales con el Mar Negro, el Mar Báltico, la India, y China.



Mientras tanto...

 el territorio cristiano del norte aunque comienza la lenta repoblación hacia el sur de las zonas fronterizas vacías entre ambos reinos, sigue estancado en una economía rural que no rebasa el sistema económico del intercambio. Un gran problema al que se enfrentarán es que cuando conquisten grandes ciudades, carecerán de las redes y recursos suficientes para abastecerlas.



sábado, 9 de noviembre de 2013

Las invasiones de los pueblos germanos en Hispania Vol. IX

Dificultades económicas al fin del  reino visigodo.

Según las crónicas, se constata que antes del 710 se produjeron una serie de malas cosechas y por lo tanto hambrunas, la peste de 693 entró por Septimania y afectó a todo el reino, se extreman las medidas contra los fugitivos, los nobles se esfuerzan por retener al mayor número de siervos posible debido a que se perdieron muchas vidas con la peste.

Todo esto frenaría el comercio regional y haría que comenzara a acuñarse la moneda con menos peso del metal.

El malestar social en el fin del reino visigodo

Por si fuera poco en un ambiente de fuerte crisis, las diferentes facciones de la nobleza siguen peleándose, por conseguir mayor riqueza y poder, se produce una diferencia abismal entre la minoría poderosa y la mayoría humilde. Así, el Aula regia dicta las leyes de Égica por las que se toman medidas contra el bandolerismo, contra la fuga sistemática que comenzaba a darse de esclavos, se confiscan bienes a los judíos, etc.

En el XVI Concilio de Toledo se dictaron además varias leyes contra el suicidio que comenzaba a darse, esto nos indica en que situación se encontraba la población.

Religión y cultura en el fin del reino visigodo

Además, este malestar social se aprecia también en la entrada masiva de población en las órdenes monásticas intentando escapar del hambre y de pagar impuestos. Incluso algunas élites nobiliarias entrarán a formar parte del clero.

 La Iglesia destacará en este período fundamentalmente por la simonía y por una vida privada licenciosa del clero (debido a la nueva gente que entra a formar parte de él).

No obstante, el concepto de Iglesia irá ligado al de literatura y cultura, ya que será gracias a ella por la que obtendremos los escritos que nos dejaron San Isidoro de Sevilla, San Julián, Ildefonso, etc.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Las invasiones de los pueblos germanos en Hispania Vol. V

La economía  y la vida rural en el reino visigodo. 


La economía visigoda giraba en torno a una agricultura y ganadería de subsistencia, la artesanía y el comercio se vieron reducidos por ser actividades ligadas a las ciudades.

La vida rural viene destacada por el sistema de explotación denominado vicus, heredero de las antiguas villas romanas. A su vez, todas las ciudades visigodas son administradas judicialmente por un «iudex».
Sin embargo, hay que destacar que a medida que nos acercamos al año 711 y sus momentos posteriores se registra un aumento de los latifundios, hecho que se debe a que al no haber un poder central los magnates intentarán ocupar más tierras ya sea comprando o ocupando militarmente.
Este aumento de territorios se traduce en un aumento de poder al disponer de un mayor contingente de vasallos al servicio de cada magnate.

                   La producción  agropecuaria.

Los cultivos están condicionados por las características geográficas de la península, por ello se distinguirán claramente tres de ellos, el cultivo de cereales, la vid y el olivo. Los cereales se darán sobretodo en la zona de Castilla, la vid en el Sureste y la meseta, y los olivos en Andalucía.

Una parte de la producción de estos cultivos iba destinada a los propios visigodos, pero la otra se exportaba. A estos tres tipos de cultivos hay que añadir otros tipos de cultivos de secano que también se daban y la meseta y los cultivos de regadío que se daban en las proximidades de los cauces fluviales y que comprendían sobretodo cultivo de árboles frutales y hortalizas.

En cuanto a la ganadería, ésta se basaba esencialmente en el ganado vacuno, ovino, caprino y porcino. Pero lo que más abundaba sobre la geografía peninsular eran los grandes rebaños de ovejas y cabras, que proporcionaban carne, leche, queso, y en el caso de las ovejas además, lana.


La cría de cerdos era también muy importante para la alimentación y para los abonos del campo. El buey y el toro se utilizaban sobre todo para la labor del campo. La cría de caballos se empleaba también como alimentación, pero sobretodo como arma de guerra.

         





                                El comercio

El comercio era fundamentalmente de carácter local, aunque esporádicamente se realizaba uno a nivel regional para vender excedentes de trigo, vino y aceite. Sin embargo, una de las principales fuentes de exportación era la de los esclavos (hombres para trabajos agrícolas, y mujeres como concubinas).

Los visigodos continuarían utilizando la red de trasportes que dejaron los romanos, las calzadas, sin embargo, éstas serían inseguras por el bandidaje. Normalmente solía utilizarse la carreta tirada por dos bueyes para los desplazamientos, aunque en ocasiones se prefería la mula por ser más rápida.

El comercio también se realizaba por vía fluvial a través del Guadiana, Guadalquivir, Tajo, Duero y Ebro, que eran navegables. Por otro lado también se daban unas ferias anuales de ganado en el Norte peninsular y mercados semanales.

                           La moneda.

La acuñación de moneda visigoda comienza sobre el siglo VI, un período donde coexistirán monedas imperiales romanas y las nuevas monedas visigodas. No obstante, ya por esos tiempos era habitual la falsificación de moneda.


El sistema monetario visigodo fue monometalista, basado en el oro y ajustado al patrón ponderal de libra romana. La moneda visigoda nos ofrece el documento histórico más objetivo de su época, a la que sirvió como medidor de su economía, a lo largo de la evolución de su sociedad. En época de Leovigildo, la moneda responde con su propaganda de tipos y leyendas a universalizar ese sentimiento nacional. Las primeras emisiones visigodas siguen, al igual que las de otros pueblos bárbaros, las normas impuestas por Roma.